domingo, 7 de enero de 2018

La Tía Visantica

La Tía Visantica no era mi tía, era prima segunda de mi padre, o tía segunda, no lo recuerdo.
Son cosas que con ocho años no te planteas, era la Tía Visantica y punto.
Me acuerdo de su cara como si la estuviera viendo ahora, sus gafas, el pelo cano y negro recogido muy hábilmente en un "arriba España" (así le llamaban al peinado que coge sólo la parte delantera y el resto queda suelto). Bueno, así le llamaba mi familia.
Arreglada, enjuta, no muy agraciada. Pero metódica.
A mí me parecía muy vieja, con olor a Naftalina.
Ahora que la recuerdo no tendría más de cuarenta y muchos.
El Día de Reyes, después de comer con mis primos hermanos, tíos y abuelos, era tradición (o falsa compasión) ir a casa de la Tía Visantica.
Ella vivía sola, solterona pensaba yo. Pero realmente nunca sabré si era viuda soltera, porque ya no me queda nadie que me lo pueda contar.
A mis hermanos y a mí no nos gustaba ir a su casa, y eso que sólo era una vez al año. 
Nos parecía que su casa era muy vieja, de doscientos años o más, si mal no recuerdo en uno de los barrios más antiguos de Valencia, donde ahora te sacarías un ojo por vivir ahí.
Además, desde el más profundo egoísmo que caracteriza a los niños en lo que se refiere a regalos, no nos gustaban sus regalos, no estaban recién comprados, parecía que los hubiera atesorado durante años esperando el momento adecuado para regalarlos. 
Recuerdo un muñeco de nieve, envuelto cuidadosamente en papel de celofán transparente con una cintita azul. Olía a naftalina.

Unas cuantas décadas después, veo una mujer, de hoy, con carrera, joven… de cuarenta y... soltera… viviendo de alquiler en un barrio que ni plin, que ya le gustaría vivir en un piso antiguo en Ruzafa o Antiguo Reino, envolviendo con papel vintage unos accesorios de papelería que compró el año pasado, porque le parecieron absolutamente preciosos.
Los atesoró hasta que les encontró una utilidad.
“Serán perfectos para Carol en el día de Reyes. Como se está preparando una oposición le vendrán genial para su nuevo escritorio”, pensó para sus adentros.
Justo cuando terminó de envolver el regalo,  le puso el lazo azul, se miró al espejo, y vio a su Tía Visantica.


Querida Tía Visantica, perdóname, allá donde estés,  por haberte dejado tan sola, aunque sólo tuviera ocho años, perdónalos a todos, por juzgar sin saber. Sin saber que cualquier fragmento de nuestra vida pasada se puede repetir.

lunes, 1 de enero de 2018

Adiós 2017




No vuelvas Nunca Jamás.

Llévate contigo todo el sufrimiento,
todo el dolor y la miseria.

Llévate el olvido y
olvídate de mí.

Hasta Nunca.

martes, 12 de diciembre de 2017

jueves, 2 de noviembre de 2017

Imágenes




Si yo hubiera creído más en mí
y tú más en ti,
tal vez ahora yo no estaría coleccionando libretas,
ni tú mujeres...

"Imágenes de ayer que están en mi pensamiento..."

martes, 10 de octubre de 2017

No la liemos ...

Os pido por favor que el día 12 no la liéis,
que no me encuentro bien,
ni los que queréis iros
ni los que queremos que os quedéis.
Ya se os ha escuchado,
el Rey no sale todos los días, ni Borrell ni Vargas Llosa.
Puede que no os guste el contenido de sus discursos, pero no es lo que importa,
importa el hecho de que hayan salido a hablar.
El día 12 nadie va a trabajar,
nadie debería tampoco salir a la calle, excepto los políticos implicados,
para sentarse a fijar una fecha en la que todos lleven sus discursos preparados.
Ese es vuestro trabajo. El nuestro es quedarnos en casa.
No puede ser más difícil sentarse a hablar y acercar posturas, que curar una enfermedad.
Por mi salud, por la de todos, no salgáis.